La revolución técnica y cultural que supuso el invento de la fotografía, criada en la misma cuna que el vuelo, la velocidad y las capacidades de plasmar el movimiento y de reproducir los sonidos, la vinculó a una visión nueva del mundo y del arte. Y la ligó a los cambios producidos en la ciudad, que a finales del siglo XIX era el indiscutible paradigma de la modernidad, del progreso técnico, de la innovación, del movimiento, de la transformación permanente. La fotografía fue capaz de ver, de subrayar y de interpretar algunos de los fenómenos de transformación urbana o social de aquel período de cambios decisivos. Desde entonces, las diferentes miradas de la fotografía no han dejado de descubrir y de interpretar la realidad urbana y, en Barcelona, todas ellas han dado sus frutos.