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La urbanización siempre ha incorporado
fragmentos de su negativo: la naturaleza. Las Ramblas, el
Ensanche, la Rambla del Poble Nou serían otra cosa
bien diferente de la que son sin las cortinas verdes de los
árboles y sin los techos de ramas y hojas que los cubren.
La fotografía no ha dejado pasar esta presencia. Ha
plasmado los elementos verdes incorporados al paisaje urbano
de forma permanente y nos ha dejado un recuerdo de las huellas
sorprendentes y efímeras de la naturaleza.
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