Los terrados constituyen un ámbito separado de la agitación de las calles, elevado, prohibido, festivo y mágico, que ha dado el contrapunto necesario al espacio de las calles. En los terrados barceloneses se tendía la ropa y se sacudían los colchones, se levantaban los palomares, jugaban los niños y se hacían las verbenas de San Juan. Allí sucedía buena parte de lo que era misterioso. La fotografía se interesó por ellos hasta que se fueron vaciando de contenidos.

 

Frederic Ballell
1912
Observación de un eclipse.
Arxiu Fotogràfic de l'Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona