La fotografía estereoscópica favoreció una reflexión sobre qué es la realidad, cómo la vemos y la interpretamos. Pero, sobre todo, estas imágenes se convirtieron pronto en un elemento de difusión turística y, muy especialmente, en un divertimento de primera magnitud en manos de aficionados a la fotografía. En los visores estereoscópicos domésticos de amateurs como Enrique Berrie, que tomó sus estereoscópicas entre 1906 y 1917, surgió una ciudad en relieve.

 

 



Enric Barrie
Jura de bandera
Abril de 1910
Fotografía estereoscópica
La avenida de la Diagonal, con la Casa de les Punxes.
Museu Frederic Marès