Con ocasión de la Exposición Universal de 1888, el fotógrafo Antoni Espulgas plasmó, desde un globo cautivo, las primeras fotografías aéreas de Barcelona, que supusieron, como en otros lugares, una magnífica forma de captar la ciudad. Más tarde, Josep Gaspar utilizó sistemáticamente esta mirada en su trabajo Barcelona des de l'aire, publicado en 1929. Pero pocas veces se han explorado, más allá de la descripción, las capacidades más creativas de la fotografía aérea.

 

 

Antoni Esplugas
1888
El barrio de Sant Pere, la ronda de Sant Pere, la plaza de Urquinaona, las calles de Trafalgar y de Méndez Núñez, y otras cercanas, desde el mismo globo cautivo.
Colección Juan Naranjo